La retinopatía diabética es una de las principales causas de pérdida de visión en adultos en edad productiva, y lo más importante que debes saber es esto: puede avanzar durante años sin que notes ningún síntoma.

Qué le pasa al ojo

El exceso de azúcar en sangre daña poco a poco los vasos sanguíneos muy finos que nutren la retina —la capa del fondo del ojo que convierte la luz en imágenes—. Con el tiempo esos vasos se debilitan, tienen fugas o se cierran, y el ojo intenta compensar creando vasos nuevos y frágiles que sangran con facilidad.

Cuando aparecen los síntomas (visión borrosa, manchas flotantes, zonas oscuras), el daño ya suele estar avanzado.

Cada cuánto revisarte

Si ya hay algún grado de retinopatía, tu oftalmólogo te indicará controles más frecuentes.

Cómo se detecta

En Mirana la evaluación incluye revisión del fondo de ojo con pupila dilatada y, cuando es necesario, estudios como la tomografía de mácula (OCT) para medir si hay inflamación, y la retinografía para documentar y comparar en el tiempo.

El tratamiento existe y funciona

Detectada a tiempo, la retinopatía diabética se controla bien con fotocoagulación con láser, inyecciones intravítreas o, en casos avanzados, cirugía de retina. El objetivo siempre es el mismo: frenar el daño antes de que afecte la visión central.

El mejor momento para revisarte es cuando todavía ves perfectamente.